Muere la escritora Oriana Fallaci
La periodista y escritora italiana Oriana Fallaci, conocida por sus provocadoras entrevistas y polémicos puntos de vista, falleció este jueves a los 77 años en su ciudad natal de Florencia.
Temida, alabada y odiada casi en partes iguales, Fallaci -quien en los últimos años se transformó en una crítica acérrima del Islam- sufría de un cáncer que la había recluido, pero que no detuvo su producción literaria.
Su carrera periodística había comenzado a los 16 años, poco después de haber participado en la lucha de los partisanos contra el régimen fascista durante la Segunda Guerra Mundial.
A lo largo de más de media década, Fallaci se transformó en un referente periodístico inevitable por su cobertura de conflictos y guerras en lugares como Vietnam, Suramérica y Medio Oriente, y más que nada por el estilo personal de entrevista que incomodó a varios líderes mundiales.
El palestino Yasser Arafat, el revolucionario iraní ayatolá Jomeini, la premier israelí Golda Meir y el secretario de Estado de Estados Unidos Henry Kissinger fueron algunos de los muchos notables entrevistados por Fallaci.
En declaraciones posteriores a la entrevista, Kissinger dijo que había sido la conversación más desastrosa que jamás había tenido con una periodista.
Pérdida
Pese a que la noticia del deceso de Fallaci tuvo gran impacto en Italia, sus exequias se llevarán a cabo en la intimidad.
Según medios italianos, su familia -su hermana Paola y un sobrino- acompañaron a Fallaci en sus últimas horas.
Panagulis fue asesinado en Atenas en 1976, y Fallaci le dedicó su libro "Un hombre"
En una declaración pública este viernes , el presidente italiano Giorgio Napolitano dijo: "(Fallaci) era una periodista de fama mundial, escritora de gran éxito editorial, apasionada protagonista de vivas batallas culturales, admirable en la valiente lucha contra el mal que la había afectado".
En los últimos años, Fallaci había vivido en Nueva York, ciudad que había adoptado como propia.
Producción reciente
Su regreso a las estanterías después de 11 años de silencio fue con "La rabia y el orgullo", una diatriba sobre la situación del mundo que Fallaci empezó a escribir días después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington.
"Y estoy muy, muy, muy enojada. Enojada con una rabia fría, lúcida, racional", escribía Fallaci en las primeras líneas de ese texto, publicada inicialmente en periódicos italianos y luego transformada en libro.
Fallaci empezaba así desarrollar lo que sería la temática de los últimos libros que publicaría en vida: la defensa de la cultura occidental, el rechazo al fundamentalismo islámico, la crítica a la inmigración árabe en Europa -que llamó "sucia y racista"- y un virulento ataque a los intelectuales de izquierda que propician un entendimiento con el Islam.
En ese texto, Fallaci también acuñó el término "Eurabia": el continente europeo, afirmaba, es ahora una mezcla de Europa con los países árabes, donde Europa es "una colonia del Islam".
Polémica
En sus libros más recientes -"La fuerza de la razón" y "Oriana Fallaci entrevista a Oriana Fallaci"- también empezó a hablar de su enfermedad y de la muerte, a la que decía no temer, aunque si le producía "una especie de melancolía. Me desagrada morir, sí, porque la vida es bella, incluso cuando es fea".
En la última entrevista que ofreció, a mediados de este año, Fallaci dijo que "haría explotar" una nueva mezquita que estaban planeando construir en Toscana.
"¡No estoy dispuesta a ver un minarete de 24 metros en el paisaje de Giotto, cuando no puedo usar una cruz o cargar una Biblia en su país! Entonces, la hago explotar!", afirmó Fallaci en esa última entrevista, titulada -apropiadamente- "la agitadora".


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