Ségolène Royal: ¿Madame presidenta?
Ségolène Royal fue electa candidata socialista a la presidencia de Francia para las elecciones nacionales de 2007, cuando aspira a convertirse en la primera mujer jefa de Estado en la historia del país.
Royal, de 53 años, logró la nominación en las primarias del Partido Socialista francés de este jueves, al vencer a sus dos principales adversarios internos con el 60,62% de los votos, mientras que el ex primer ministro Laurent Fabius obtuvo apenas el 20,83 % y el ex ministro de Economía, Dominique Strauss-Kahn, el 18,54 %
"Quiero representar el cambio y darle credibilidad y legitimidad", dijo Royal después de que las autoridades de su partido anunciaron que obtuvo el apoyo de más de la mitad de los afiliados partidarios y evitó así una segunda vuelta primaria.
"Hoy he recibido esa legitimidad", agregó.
La diputada, presidenta regional y ex ministra, se mostró jubilosa ante las cámaras y prometió construir junto con sus seguidores "algo extraordinario, una nueva página en la historia de Francia".
"Cambio rotundo"
De hecho, las encuestas coinciden en que Royal es la única figura de izquierda con posibilidades de disputar la presidencia a la centro derecha, y su candidatura sugiere un cambio importante para el Partido Socialista local y tal vez para toda la política francesa.
"Es una mujer, y eso es un cambio rotundo en relación con el pasado de los principales candidatos de los partidos fuertes", dijo el director general de IPSOS Francia, Pierre Giacometti, en diálogo con BBC Mundo.
Agregó que ella "nunca formó parte de la dirección del Partido Socialista y eso acentúa un poco la posición de renovación que representa Ségolène Royal".
El último sondeo de IPSOS, publicado esta semana de cara a la primera vuelta electoral de abril próximo, muestra a Royal en una disputa codo a codo por la presidencia con el ministro del Interior y precandidato de centro derecha, Nicolas Sarkozy.
Se trata de toda una novedad en un país que hasta 1944 desconoció el derecho al voto femenino y donde la participación de mujeres en política es casi simbólica.
"Es verdad que en Francia es muy difícil hacer que haya más mujeres en el sistema político", indicó el sociólogo Michel Wieviorca, un francés que preside la Asociación Internacional de Sociología.
Wieviorca atribuyó eso a que los hombres franceses que están "dentro del sistema" político se resisten a dejar sus espacios de poder.
¿"Populista"?
Pero en los últimos meses Royal supo utilizar esa circunstancia para consolidar una imagen de outsider, más preocupada por los problemas de la gente común que por las disquisiciones doctrinarias socialistas.
Esta madre de cuatro hijos ha sorprendido con salidas poco ortodoxas, como cuestionar la semana laboral de 35 horas (una vaca sagrada de la política francesa) o someter a jóvenes infractores a supervisión militar.
Las encuestas muestran que los franceses la ven como a alguien que los comprende mejor que otros políticos.
Pero pese a que Royal ha negado ser una reformista como el primer ministro británico Tony Blair, muchos de sus correligionarios socialistas la acusan de carecer de suficientes credenciales de izquierda y tener ciertas actitudes populistas.
"Me parece que ella está en una lógica de diálogo directo con la opinión", dijo Marisol Touraine, dirigente del Comité Ejecutivo socialista que no votó por Royal. "Es un tipo de populismo, mucho más que un intento de renovación ideológica".
La pregunta que muchos se formulan ahora es si los socialistas sabrán cerrar filas detrás de su nueva candidata, algo que Touraine da por hecho.
Pero otros temen una diáspora de socialistas tradicionales tentados por otras opciones de izquierda, lo que ocurrió en el año 2002 cuando el candidato partidario Lionel Jospin acabó de tercero, detrás del derechista Jean-Marie Le Pen.
Evitar que se repita esa historia y al mismo tiempo mantener su perfil de outsider será el desafío de Royal para llevar a los socialistas al poder por primera vez desde que François Mitterrand dejó la presidencia hace 12 años.
Quizás por eso mismo, sus primeras palabras al ser electa candidata apuntaron al corazón del partido: "Los militantes vinieron a votar por mí, me dieron un impulso y quiero decir que no los decepcionaré", prometió.


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